Biblias antiguas

De WikiNovela

El olor del papel antiguo, del papel viejo...

¿Viejo o antiguo?...

Las Biblias estaban acumuladas, pero en orden. El criterio...

Una pila de Biblias, cuidadosamente, una sobre otra. Un pequeño rascacielos de Biblias, dentro del armario.

En una esquina del armario, pulcramente amontonadas, las Biblias.

Las Biblias viejas, o antiguas.

¿Cuántas eran? A ojo, serán unas treinta. Si las contamos, descubrimos que son trenta y una.

Viejas Biblias de Iglesias Evangelistas, de nombres absurdos. Biblias

viejas, que han regalado en un Templo de la "Iglesia Nueva Evangélica Mundial del Mundo Mundial De La Humanidad".

Biblias viejas que son sólo los Evangelios, porque sólo los Evangelios son la Biblia, según parece.

Las viejas Biblias, apiladas una encima de la otra, en equilibrio.

Debajo de las Biblias, dos cajas de zapatos.

Las cajas de zapatos están vacías.

Traducciones increíbles, injustificables, llenas de amoroso odio.

Todas las Biblias, diferentes.

A Ricardo no le importa, nunca lo ha comprobado ni lo comprobará, pero si se tomara el trabajo de comprobarlo, descubriría que la Biblia de tapas marrones editada por la "Nueva y Sagrada Iglesia Evangélica De Los Últimos Días" tiene infinidad de versículos que han sido traducidos con un significado radicalmente opuesto a la traducción de la otra Biblia -tres libros más abajo, sus tapas son marrones, también-, que ha editado la "Iglesia Pentecostal Por Un Nuevo Pacto Evangélico".

Y todas, cada una de ellas, se contradicen con la traducción "oficial" de la "Iglesia Católica Apostólica Romana".

A Ricardo no le importa.

Las Biblias son bonitas, ahí encerradas en su armario, una encima de otra, con su abigarrado pero sobrio colorinche de colores sobrios, oscuros, abigarrados...

Lupe le ha regalado la primera Biblia del montón. Ricardo, confundido, piensa que es la que está debajo de todas. Se equivoca, y el error es tonto, porque bastaría que comprobara el lugar de edición de cada una de ellas, hasta que descubriera la que, efectivamente, fue editada en México -que es la cuarta de la pila, la que tiene tapas azules, azul oscuro, por supuesto, y es un poco más pequeña que el resto-. Pero Ricardo no lo recuerda.

El fantasma de su mujer detesta la aglomeración de Biblias. Le parece de pésimo gusto, y bastante pagano.

Ella no sabe que una de las Biblias es un regalo de Lupe. Si lo supiera, tendría otro tema de conversación con Ricardo -y de recriminación, claro, porque las dos van de la mano-. Ricardo no se lo ha dicho, ni piensa decírselo.