Cinco días
De WikiNovela
Mis ojos, que podrían ser los del tesorero de un banco, que podrían ser los de un notario; mi calva, mi cara afeitada, mi falta de modestia, de destino, y de poesía, y mis ojos sin nada, y tus ojos que me mostraban, allí, pequeño en el caoba de tus ojos, el reflejo de mi cara que se enamoraba de la mirada de tus ojos, y que se enamoraba de la languidez de las curvas de tus pestañas, cuando tus párpados se cerraban en el momento íntimo de tu orgasmo, que era sólo tuyo, y nunca llegaste a compartirlo, plenamente, conmigo, que me derretía, derramándome, dentro de ti.

