Fantasma
De WikiNovela
Macarena recriminaba frecuentemente a Ricardo durante sus humeantes apariciones.
- ¿Qué haces con esas pintas? ¿Ya estás borracho otra vez? ¡Me vas a matar a disgustos! - le gritaba con gesto airado.
Ricardo la miraba con expresión ausente, sin atreverse a llevarle la contraria, pues había sido educado desde pequeño en la idea de que a los muertos nunca hay que contrariarlos. Macarena no soportaba esa indiferencia; cualquier otra cosa sí, pero que no le hicieran caso cuando hablaba era algo que la sacaba de sus casillas, y parece que esa era una característica común de todos los miembros del bello sexo, fueran reales o fantasmagóricos.
Macarena insistió provocándole, para conseguir sacarle de su letal indiferencia.
-Y además, ¿te crees que no me he dado cuenta de que te pones a mirar a las putas por la ventana? ¡Pervertido, que eres un pervertido! ¿Qué ejemplo les vas a dar a nuestros hijos?
- Macarena -le dijo, herido en algún lugar recóndito-, nuestros hijos tienen ya treinta y treinta cuatro años, respectivamente, y deja ya de joderme con las apariciones, que empiezo a estar un poco harto; por si no te acuerdas, el cura dijo que nos teníamos que aguantar tan sólo hasta que la muerte nos separe, y hace ya cinco años de eso.
- Si no bebieras tanto no te pasaría esto, borrachuzo, que si me aparezco todos los días es porque tienes un delirium tremens como la copa de un pino, que si no a ver si te crees que no tengo cosas mejores que hacer con mi ectoplasma, como aparecerme a Brad Pitt o a algún otro tío bueno de esos.

