Juan José Millás

De WikiNovela

¿Cuáles eran los objetivos de Juan José Millás  (http://www.juanjosemillas.com/) al escribir los manuscritos titulados Vidas Prodigiosas? ¿Por qué era tan dificultoso (http://www.google.es/search?hl=es&rls=RNWE%2CRNWE%3A2005-08%2CRNWE%3Aen&q=%22juan+jose+millas&meta=/) dar con sus (http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/index.htm) objetivos? ¿Fue, quizás, un buen amigo de Ricardo que, después de su muerte, decidió inmortalizarlo a través de una novela al estilo bovary? Estas inquietudes me tiene perplejo. Cuesta, realmente, buscar el hilo de sus palabras en la acumulación discursiva generada ante la anécdota -el devenir desesperanzado-, que significa la vida de Ricardo.

Contenidos

Algunos críticos sostienen

Algunos críticos sostienen que los manuscritos encontrados que relatan la vida de Ricardo en realidad son una venganza personal del autor sobre el personaje. Incluso, llegan a asegurar que Ricardo debía dinero al escritor, o bien que éste era acreedor del personaje -en ello no se ponen de acuerdo, e intuimos que la opción elegida tiene más que ver con el grado de afinidad del crítico con el autor, que con un criterio biográfico riguroso-. De todas maneras, las fuentes (http://www.google.es/search?hl=es&rls=RNWE%2CRNWE%3A2005-08%2CRNWE%3Aen&q=%22%C2%BFes+cierto+o+es+mentira+que+Ricardo%2C+el+personaje+de+%22Vidas+Prodigiosas%22+le+deb%C3%ADa+dinero+a+Juan+Jos%C3%A9+Mill%C3%A1s%3F%22&meta=) consultadas concuerdan en que hubo una relación entre el autor y el personaje de "Vidas Prodigiosas", y que la misma no acabó bien, y ello generó los ásperos manuscritos -en rigor, apenas un esbozo de lo que, sin lugar a dudas, podría haber sido la obra cumbre del autor-, que fueron encontrados, catalogados erróneamente y olvidados en unas cajas aplilladas sobre un armario, en la Biblioteca de la Universidad de Deusto.

La verdad esto no puede ser cierto. Juan José MIllás no escribió Vidas prodigiosas. Si no, hay que ver este enlace: incógnitas...

Al parecer no fue él

Al parecer no fue él quien escribió la historia, sino fue un tal Ricardo. Si es así, es posible que Juan José sea otro personaje más de esta historia, eso demostraría lo que ha dicho la Red sobre todos nosotros. Pero aún así, necesito buscar más evidencias, que corrabore mis sospechas.

A través de los espejos

Otra versión apunta a través de los espejos, un artículo incloncluso, que fue hallado en los cuadernos.

Reunión de trabajo

-No sé, no sé... -dice Juan José Millás-. No debería ser tan secillo...

-Que sí -le responde Ricardo Rojas-. Lo que yo te diga, tío.

-El error está en pensar que es sencillo, que basta con leer las notas en los periódicos para sacar conclusiones.

-Que sí, Juan, que sí.

-Mira. Para bien o para mal, pertenecemos a una especie, la humana, que es capaz (y desde hace muchísimo tiempo, además), de hacer cosas como despegar la pintura de un cuadro pintado hace cuatroscientos años, para recuperar la que estaba debajo, pintada cincuenta años antes.

-No hablamos de restauración, Juan...

-Ya lo sé, tío. Lo que te quiero decir, que eso, para mí, es un milagro. Despegar un cuadro del lienzo, y no sólo no destruirlo, sino que, aparte, conseguir recuperar el cuadro anterior, ¿no lo ves?

-¿El qué?

-Pues si buscas, lo más parecido que encontrarás a eso, es el chimpancé que caza termitas con un palito.

-...

-Y entonces...

-Los cuervos también construyen herramientas.

-Y... ¿los cuervos o las urracas?

-Pues... yo creo que los cuervos. Se publicó hace poco, en el diario, un estudio.

-Yo creo que las urracas. Da igual.

-Pues sí. ¿Y enconteces?

-Pues eso, Ricardo. ¿Cómo me puedes decir tú a mí que el organismo social es fruto de casualidades?...

-Pues sí.

-...Y que esas casualidades han conformado la sociedad, el capitalismo, tal cual se ha desarrollado.

-Pues sí.

-Hombre, ¿no te das cuenta?

-¿De qué?

-Pues eso, tío. ¿No lo ves? Joder, tú, lo que te quiero decir es que, mira, ¿cómo puedes tú decirme a mí que es todo casualidad, que son unos inútiles que han ganado el poder y logran conversarlo gracias al azar? Cojons, para bien o para mal pertenecemos a una especie que logra prodigios técnicos en todos los campos. Despegar una pintura de otra, y no dañar ninguna. Llegar a la Luna.

-Eso está por verse, yo no me lo creo.

-Escribir la Divina Comedia, escribir sinfonías, la Teoría de la Relatividad, ¡el Ulysses!

-Ya, el Ulysses.

-Pues eso. ¿Tú crees que el poder no tiene y no ha tenido y no tendrá técnicos encargados de la ingeniería social; técnicos eficientes, talentosos, cuyo talento sea como mínimo equivalente al del restaurador anónimo (¡anónimo, y lo que hace, para mí, es poco menos que un milagro!), que consigue recuperar una pintura del mil seiscientos que está debajo de otra del mil quinientos?

-Que no, Juan, que no.

-¿Cómo que no?

-Que no, que ellos no se manejan así.

-¿Cómo que no se manejan así?

-Que no, tío. Ellos se manejan por gurúes. Ellos podrán hacer todos los cálculos y los estudios que sus egos les digan que tiene que hacer.

-¿Maquiavelo qué fue?

-Un gilipollas. Y Tomás Moro, también.

-Ya, un gilipollas...

-Un gilipollas, tío. Un gilipollas inteligente, pero un gilipollas.

-Ya, un gilipollas.

-Que sí, créeme. Te lo digo yo.

-Tú me lo dices.

-Ellos se manejan por gurúes. Podrán hacer lo que sea, miles de estudios, lo que sea, psicólogos, sociólogos, lo que les salga de los huevos, pero después viene un gurú, y les convence de que deben crear la Cherry Coke.

-¡La Cherry Coke!

-Hombre, sí: la Cherry Coke. ¿Tú sabes lo que ha perdido la Coca Cola con esa mierda de Cherry Coke?

-Pues no.

-Ni tú, ni nadie. Nunca se sabrá. Y estamos hablando de la Coca Cola, tío, la empresa que mejor ha sabido manejar su imagen pública a lo largo de toda su historia.

-Ya. Vino un gurú, les dijo "¡inventen la Cherry coke!", y los gerentes, que eran muy gilipollas, le hacen caso, y la inventan.

-Pues sí.

-Con dos cojones.

-Hombre, ¿tú te crees que un tío con la formación y profesionalidad de tu bendito restaurador?... Pues no. Quien les dijo que invente la Cherry Coke fue un gurú.

-Un gurú.

-Sí. Un gurú que tendrá un ceuve que te cagas, que tendrá dos o tres carreras, masters, lo que quieras, pero en definitiva es un gurú; un tío que consiguió llegar al lugar donde quería, que ha conseguido ser escuchado como si de dios se tratara.

-Vaya, un tío con suerte, que no tiene ni puta idea de nada, pero que trabaja para la Coca Cola.

-Y que inventó la Cherry Coke, no lo olvides.

-¿Tú me lo dices o me lo cuentas?

-Hombre, ¿cómo te lo explicas, si no? A Einstein no se le hubiera ocurrido inventar la Cherry Coke. A Joyce, tampoco. A Góngora, menos. A ningún tío medianamente serio se le hubiera ocurrido inventar tamaño descalabro.

-Por lo que, entonces, tú concluyes que tienen poder y dinero porque son unos cabroncetes con suerte.

-Tal cual. Tú lees a los teóricos de la postmodernidad, y dime si encuentras una sola línea rigurosa. Dime si encuentras una sola línea en la que los postulados se presenten con verdadera fundamentación filosófica. No lo encontrarás. Sólo hallarás cinismo, y contradicción..

-"Inexactitudes a designio", como decía Sarmiento...

-¿El argentino? ¿o uruguayo? Siempre se me confunden.

-Argentino. De todos modos, creo que en esa época eran el mismo país. Después se dividieron. Geopolítica, los ingleses...

-Ya.

-Por el control de las márgenes del Río de la Plata, las aduanas.

-Contrabando.

-Eso mismo. "Inexactitudes a designio", contradicciones utilizadas a gusto del consumidor.

-Son todos hijos de Nietzsche...

-Pues sí; ¿qué quieres que te diga?

-Pues na'. De todos modos, tu teoría me parece muy drástica.

-¿Qué pasó con Irak?

-Irak... ¿Tú te crees que realmente pudieran engañarse, equivocarse? ¿Tú te crees que los informes del Pentágono, de la CIA, estaban todos mal, estaban todos equivocados, no saben dónde están parados pero, eso sí, son muy afortunados y tienen viento a favor?...

-Tal cual.

-Y que tienen tanta puñetera suerte, y los dioses les sonríen con tanta vigorosa energía que los poderosos siempre son los mismos desde hace milenios, porque han tenido mucha suerte...

-Mucha suerte; no tiene ni puta idea.

-Y los únicos que hacen su trabajo con profesionalidad son los restauradores de cuadros, los dramaturgos de la Grecia antigua, los entomólogos también, claro, no olvidemos a los entomólogos, porque los poderosos prefieren confiar sus fortunas y su poder omnímodo (porque no olvidemos que el poder que tienen es omnímodo, y no creo que tengan especial interés en perder un poder que es omnímodo), al primer histrión aquejado de complejo de oráculo que se les cruza frente a su estúpida mirada.

-Si lo pones así...

-Y tú te lo crees.

-Yo me lo creo.

-Tú te lo crees.

-Yo me lo creo.

-...

-Yo me lo creo, sí.

-Pues na'...

Los escritos se han manchado con alguna gota de cerveza -espuma que ha caido, y gruesas gotas de condensación-. El camarero pasa de la conversación de los dos escritores, aunque se muere de ganas de escuchar un poco más, sólo para, después, reproducir algún párrafo después del trabajo, tomando un cubata en algún pub que permanece abierto después de que el bar ha cerrado, y morirse de risa con los colegas de las cosas que pueden llegar a discutir los intelectuales, los que leen libros. Él afirma que los intelectuales, por una regla de tres que no es necesario, siquiera, demostrar, son tipos bastante maricones. Basta sólo con mirarlos, ver sus gestos, escucharlos discutir sobre cosas que no son ni las tías, ni los autos, y, generalmente, tampoco la política.

-Lo que yo no entiendo -dice Ricardo Rojas después de una pausa bastante larga en la que cada uno se ocupó de sus propios pensamientos, mirando hacia adelante uno, y jugueteando con la condensación de su tubo de cerveza el otro-, es cómo puede ser que a alguien se le haya ocurrido inventar la cerveza. Amarilla y con espuma, es igual a la orina. Me pregunto quién fue el primero que probó la cerveza, después del que la inventó, claro.

-Habrá sido un tío muy confiado, como para creer que ese líquido no era orina.

-El inventor le habrá dicho "huélela", para convencerlo.

-Pues sí. Habrá sido así.