Mira a las prostitutas

De WikiNovela

Sentadas en el mirador, las prostitutas a la hora del descanso tomaban el té y miraban al pobre Ricardo. Ellas eran muchas, él estaba solo. El fantasma de su mujer lo habían inventado las prostitutas para que Ricar, (así es como le llaman entre ellas) no estuviera tan triste. A las prostitutas no les daba miedo ni la verdad, ni los fantasmas de otras mujeres, ni los clientes que paseaban por detrás del edificio, ni siquiera que las toallitas que Ricardo guardaba en un armario hace años que estuvieran secas. A las prostitutas del barrio telefonense de la capital les daba miedo la hipocresía; la de los amigos de Ricar y la de los que no conocen de nada al pobre Ricardo; pero no siempre; sólo aquellos días en los que la sombra del gran edificio de la Telefónica deja de ser alargada. Las prostitutas estaban trabajando en una base de datos, con todos los nombres, de todos los clientes, de todas las clientas. Las prostitutas tenían demasiado trabajo, por eso sólo miraban a Ricar a la hora del descanso.