Ricardo Rojas Beira Buendía Castro
De WikiNovela
Ricardo Rojas Beira Buendía Castro se sentó despacio en un banco de la plaza de Teguise y se durmió. Había estado visitando la antigua casa palacio Herrera y Rojas; la antigua calle de Teguise, Herrera y Rojas y se había cansado mucho. Le gustaba ver su nombre en calles y palacios. Le gustaba pensar que otros habían sido capaces de cosas importantes. Le gustaba, pero le había puesto tan triste su propia historia que pensó, voy a dormir un ratito en ese banco a la sombra, y así lo hizo. Al rato pasó Virginia con Clarissa, habían comprado unas bolsas en el mercado, y al verle allí dormido, se dieron cuenta, por primera vez, de que Ricardo no era una persona de carne y hueso; era una figura hecha de papel y cartón lo que habían dejado en aquel banco. La figura de Ricardo tenía un papel el la mano; Clarisa Escuza, de soltera Dalloway, lo cogió con mucho cuidado para no despertar a Ricardo; a pesar de ser de cartón y papel, se le veía, por fin, feliz. Le dió el papel a Virginia, y ambas leyeron: Theodor Fontane. Neu Ruppin.

