Ricardo seguía leyendo

De WikiNovela

Ricardo seguía leyendo todas aquellas historias que inventaban sobre él unos personajes imaginarios que, al parecer, estaban dentro de un programa informático y que trabajaban sin luz. No entendía cómo habían llegado a saber de él, porque su vida era tan secreta que a veces creía que no la conocía ni él mismo; sin embargo, los demás hablaban y hablaban sin conocerle de nada, mientras él, que sabía de memoria sus cuitas, no se atrevía a escribir ni una sóla línea. ¿Debería inscribirse en aquella extraña wikinovela de la que hablaba el periódico, y contar su propia versión, o era mejor dejarles jugar a los escritores? A fin de cuentas, ¿a quién le importaba un comino su vida?
Ricardo cerró el periódico y apagó el ordenador, puso en orden sus papeles, como todas las madrugadas, y salió al jardín; la luna no terminaba de llenarse, pero se podía ver al fondo el pinar que pronto talaría. Necesitaba el dinero.
Un mundo sin luz, pensó, ¿cómo será un mundo sin luz? No me gustaría vivir en Matrix, no por ahora. Pero, si me inscribo en la wikipágina y ya no puedo volver a la realidad, ¿quién cuidará del jardín?