Unas veces piensa en ella

De WikiNovela

Unas veces piensa en ella y es feliz y otras no piensa nada y sufre, y, el resto del tiempo, habla y habla y habla, como si fuera un inglés.

_ No entiendo lo que me pasa; mira, yo era una persona normal hasta que apareció por la tienda, y luego está ese hombre que le acompaña siempre, yo no sé qué le ha visto, y a veces me hace caso y a veces hace como que no me ha visto, enreda en las estanterías y no compra nada. Y yo así no puedo seguir, si es que no duermo, Ricardo, no duermo ni una hora. Y la librería, así no hay quien lleve un negocio, ni el Infolio me entretiene. He pensado en hacer un viaje, quizá vaya con Simón a ver a Gregorio, quizá me decida a cerrar la librería de Bidebarrieta y abra una en Camagüey, justo en la calle Primelles que es donde nació el poeta, y así se me olvidará todo, y con todo, ella. Y ya que me voy para Cuba, ¿por qué te no vienes conmigo y haces las paces con tu padre? Si se casa Marta vendrá para la boda y tendrás que hablar con él, quieras que no; así que es mejor que le veas lejos de todo esto, y así aclaras tantas cosas y ¡quién sabe si de golpe va y se te olvida la copita de brandy!, y además, si te animas, no me voy solo. Que me da mucha pena irme sólo, más que quedarme y ver cómo pasea sin saber de mí. Le puedo decir a Pilar que venga también, siempre ha querido tener un escusa para cerrar y largarse, y así en la agencia de viajes nos harán un descuento, por que estoy sin un duro y ni hablar de soltar el Infolio...

Ricardo seguía roncando en el sofá de la trastienda; Giambattista le despertó con afecto.

_ Venga, Ricardo, que hay que ir para casa.
_ ¿Con quién hablabas?
_ Contigo, Ricardo, hablaba contigo.